Mi promesa⋆
Que cada pantalla esté hecha con cariño, con calma y con la mejor tela que pude encontrar.
Que dure años. Que la luz de tu casa se vea distinta gracias a ella.
Hago pantallas porque creo que la luz de tu casa importa.
Viví un tiempo en España y ahí empecé a fijarme mucho en todo lo relacionado con la iluminación, especialmente en las pantallas de lámparas. Me encantaban sus colores, sus formas y las telas que usaban, así que decidí tomar clases para aprender a hacerlas.
Primero hice una pantalla para mi casa, después una para una amiga y luego otra para mi mamá. De a poco, y casi sin darme cuenta, algo que había empezado por curiosidad terminó convirtiéndose en mi oficio.
Hoy trabajo desde mi taller en Santiago, donde hago todo a mano: armo la estructura, forro los aros, elijo la tela y termino cada borde. Cada pantalla pasa entera por mis manos.
Las telas son una de mis partes favoritas del proceso. La mayoría las traigo desde España; otras las encuentro en pequeñas tiendas de telas en Chile o durante mis viajes. Linos crudos, algodones florales, ikats con tramas tribales y damascos antiguos. Cada pantalla es única, porque cada tela también lo es.
Que cada pantalla esté hecha con cariño, con calma y con la mejor tela que pude encontrar.
Que dure años. Que la luz de tu casa se vea distinta gracias a ella.